Ya en agosto anterior había pistas sobre el descalabro del turismo, aunque esta no es una noticia nueva para el régimen, sino que este descenso tiene años.
Inicialmente el régimen cubano había proyectado la llegada de 3,2 millones de turistas, pero redujo su meta a 2,7 millones ante la falta de recuperación del sector. Aun así, el resultado final fue menor.
Alguien sugirió que a cada turista ruso que decidiera visitar la isla se le entregara un librito titulado “Vida de los jejenes” o “Donde el jején puso el huevo”, pero era muy costoso. Y tampoco había tiempo de ofrecer cursos sobre los insectos que les esperarían en Cuba.