“El Médico de la Salsa” está enfermo y no se puede curar. Su ego lo persigue. Su protagonismo se diluye y eso le lastima. Manolín ya no está “inn” sino “out”. Y le duele.
"La opresión a la libertad de expresión, que no daña a nadie y no incita a dañar a nadie, no está bien. Es una barbaridad", expresó la artista estadounidense