El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba Carlos Fernández de Cossío reconoció el miércoles en una entrevista con CNN que han ocurrido 'algunos intercambios de mensajes' al más alto nivel con EE. UU.
Aunque el funcionario castrista señaló que aun no existe un 'diálogo bilateral', sí adelantó que hay algunas conversaciones.
Sin embargo, aseguró que La Habana no discutirá un cambio de régimen. "No estamos listos para discutir nuestro sistema constitucional, así como suponemos que Estados Unidos no está listo para discutir su sistema constitucional, su sistema político ni su realidad económica”, agregó.
De Cossío adelantó que el régimen podría considerar nuevas medidas de contingencia en el país y dijo que Cuba sufre "una guerra en términos de medidas económicas coercitivas”.
El funcionario del régimen insistió en la posibilidad de un diálogo con EE. UU. “Si Estados Unidos quiere cooperación en la lucha contra el narcotráfico, Cuba puede ayudar. Hemos ayudado en el pasado y podemos seguir ayudando con el tráfico que ocurre dentro de la región”, concluyó.
Las declaraciones del viceministro cubano se dan tras semanas de especial tensión entre Washington y La Habana.
Precisamente esta semana, el presidente Donald Trump declaró que su gobierno ya tiene conversaciones con el de Cuba y que el régimen está en “grandes problemas”.
En esta misma línea, la semana anterior, la dictadura cubana publicó un comunicado donde baja el tono respecto a EE. UU. y asegura que están dispuestos a 'cooperar' en materia de seguridad y lucha contra el lavado de dinero.
En una declaración oficial, La Habana aseguró que “Cuba condena de manera inequívoca el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”, al tiempo que expresó su compromiso de cooperar con Washington y otros países para enfrentar amenazas comunes.
Una vez más, el régimen negó que albergara terroristas en la isla. Añadieron que el país “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas”, y que mantiene una política de “tolerancia cero frente al financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero”, en consonancia con los estándares internacionales.
Desde el 30 de enero, el gobierno de Estados Unidos declaró un estado de emergencia nacional por lo que considera amenazas a la seguridad y la política exterior del país por parte del régimen cubano, e introdujo un nuevo régimen de sanciones arancelarias dirigido a presionar a La Habana.
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