Un recluso común identificado como Osmani Deroncelé, de 50 años, falleció en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, por presunta falta de atención médica, reportó el martes la organización Cubalex en sus redes sociales.
De acuerdo con la denuncia de la ONG, Doroncelé era natural de El Salao, en la ciudad oriental, y fue hallado sin vida el 17 de febrero en su celda, donde se encontraba solo.
El recluso tenía padecimientos psiquiátricos y estaba desnutrido, enfermedades por las que no recibía atención médica adecuada en dicho penal.
"Murió en total abandono, sin atención médica oportuna ni traslado a un hospital, pese a la gravedad de su estado", añade el reporte de Cubalex.
Por último indicaron que luego de la muerte de Osmani, las autoridades penitenciarias habrían restringido la comunicación con el exterior para impedir que se conociera su caso.
Pocos días atrás también se registró la muerte del preso político del 11J Luis Miguel Oña Jiménez, de solo 27 años. El joven recibió una licencia extrapenal, cuando ya se encontraba grave de salud y falleció en su vivienda en La Habana.
Según el reporte de la organización Prisoners Defenders (PD), Oña Jiménez había sufrido una isquemia en la prisión Cuba-Panamá, en Mayabeque, que le paralizó varias partes del cuerpo.
Luego de no recibir la atención médica adecuada, del penal fue llevado al hospital Julio Trigo, en La Habana, y luego enviado a su vivienda en la capital, donde falleció poco tiempo después.
Según el subregistro del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC), esta sería la tercera muerte en prisiones de la isla en lo que va de 2026.
En 2025, el CDPC subregistró 39 muertes ocurridas en cárceles del país. La cifra puede ser mayor debido a la falta de información oficial.
Comentarios