El régimen cubano decidió no renovar la residencia temporal al sacerdote mexicano José Ramírez, luego de que tocara las campanas de la Iglesia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Santos Suárez, La Habana, durante una protesta ocurrida el lunes en el barrio.
Según el reporte de Martí Noticias, el régimen comunicó esta decisión a la Iglesia Católica sobre la expulsión del país de Ramírez.
Una fuente religiosa confirmó que aunque no se hablará abiertamente de su salida, al sacerdote no se le renovará la residencia una vez que expire. Tras lo anterior, debe abandonar el país.
Además, trascendió que agentes de la Seguridad del Estado presionaron al sacerdote para que salga de la isla este jueves.
No es la primera vez que La Habana expulsa a religiosos extranjeros que son críticos o no pactan con el régimen.
En 2022 expulsaron por sus ideas, al sacerdote David Pantaleón, padre superior de los jesuitas en Cuba, quien, desde el boletín dominical “Vida Cristiana”, criticaba a la dictadura.
“Celebramos una emotiva y nostálgica Eucaristía, agradeciendo a Dios, por el regalo de la presencia en Cuba del Padre David Pantaleón. Lamentamos que el gobierno cubano, en uso de sus facultades de poderío dictatorial, sin principios ni valores, le obliga a abandonar el país”, informó a través de las redes Sor Ariagna Brito.
Pantaleón fue unos de los sacerdotes en la isla que pidió ayuda para los activistas del Movimiento San Isidro (MSI) durante el encierro de noviembre de 2020.
Entre la noche del lunes y la madrugada del martes anterior ocurrieron fuertes protestas en la capital cubana tras prolongados apagones.
Según el reporte del periodista Mario J. Pentón, en Diez de Octubre sonaron las campanas de la iglesia La Milagrosa en señal de apoyo a los manifestantes.
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