El régimen cubano liberó recientemente a tres ciudadanas panameñas Evelyn Castro, Cinthia Camarena y Abigail Gudiño, detenidas a finales de febrero en la isla supuestamente por colocar carteles contestatarios.
Según medios locales, las jóvenes arribaron a su país el pasado sábado, como resultado de gestiones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.
No dieron declaraciones a su llegada, más allá de confirmar que se encontraban bien. También las acompañó en el viaje el embajador de Panamá en Cuba, Edwin Pitty.
Por su parte, el gobierno panameño agradeció por la liberación de estas tres ciudadanas al dictador Miguel Díaz-Canel y al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla.
Sin embargo, otros siete ciudadanos panameños permanecen recluidos en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana.
Se trata de Víctor Manuel Pinzón Cedeño, Anthony Williams Jules Pérez, Omar Gilberto Urriola Vergara, Maykol Jesús Pérez Almendra, Adalberto Antonio Navarro Asprilla, Patrochiny Jerodany Joseph Arisarena y José Luis Aguirre Baruco.
Según la nota oficialista sobre la detención, los extranjeros fueron arrestados en La Habana y estaban acusados del supuesto delito de propaganda contra el orden constitucional, de marcado carácter político.
Por dicho delito, los panameños podrían pasar entre tres y ocho años encarcelados, según el artículo 124 del Código Penal cubano.
"Las investigaciones iniciales arrojan que estas personas habían sido orientadas para ingresar a Cuba con el propósito de confeccionar letreros con contenido de carácter subversivo, contrarios al orden constitucional. Una vez cumplido el objetivo, debían abandonar el país y a su regreso a Panamá, recibirían una suma de dinero que de acuerdo a sus primeras declaraciones, oscila entre mil y mil quinientos dólares para cada uno", añadió el Minint.
Por último, alegan que continúan las investigaciones y que los implicados "han reconocido ser los autores de los hechos de esta naturaleza", es decir, de carteles que aparecieron en la capital en la madrugada del 28 de febrero.
Ese fin de semana aparecieron en La Habana varios carteles contra el régimen, firmados por la organización Camino a la Democracia de Cuba, liderada por Boris Betancourt, un activista cubano preso en Panamá.