Un bebé de diez meses, identificado como Darwin Daniel Sotolongo Cedres permanece en terapia intensiva del Hospital Pediátrico de Camagüey y el régimen cubano dice que no puede realizarle la cirugía que necesita.
Su madre, Elizabeth Cedres Torres, explicó al periodista José Luis Tan Estrada que el menor padece una estenosis traqueal grado 4, una malformación congénita extremadamente grave que estrecha su tráquea en forma de “reloj de arena” y compromete seriamente su respiración.
El pequeño permanece conectado a soporte vital desde hace cuatro meses en dicha institución médica.
Cedres Torres denunció que la operación que podría salvar la vida de su hijo no puede realizarse en Cuba. Según su testimonio, hace aproximadamente un mes recibió la confirmación por parte de personal médico y de instancias de Salud Pública de que el sistema sanitario no cuenta con los recursos ni el personal especializado para llevar a cabo este tipo de intervención quirúrgica de alta complejidad.
La respuesta oficial fue que se investigarían posibles convenios o contratos con otros países que pudieran asumir el procedimiento. Sin embargo, hasta la fecha no ha recibido una alternativa concreta ni una respuesta definitiva.
El caso pone en entredicho uno de los pilares discursivos del régimen cubano: la presunta fortaleza y universalidad de su sistema de salud. Durante décadas, las autoridades han presentado la medicina cubana como un modelo de referencia internacional. No obstante, historias como la de Darwin Daniel evidencian una realidad marcada por la falta de insumos, tecnología y especialistas para atender patologías complejas.
Ante la ausencia de soluciones dentro del país, Elizabeth Cedres Torres ha decidido acudir a la comunidad internacional. Pide que el caso de su hijo sea difundido, que se haga viral y que algún hospital, organización humanitaria o gobierno pueda ofrecer la cirugía que en Cuba hoy no es posible realizar.
La madre afirma contar con toda la documentación médica que respalda su denuncia.
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